Una solución salomónica (y divertida) al problema de las patentes

Anda el patio revuelto con la concesión de patentes de software cada vez más estúpidas a unos y otros (los titulares los acaparan Google y Apple, sobre todo), una escalada en la que nuestra libertad de ganarnos la vida con el propio trabajo es la gran perdedora, pues cada vez más el futuro pasa por tener una cartera capaz de licenciar multitud de software ya patentado (esto es, matemáticas patentadas, para que la estupidez de la situación sea más evidente) o, caso de no poder pagar, quedar automáticamente fuera de toda posibilidad de ganarnos la vida con nuestro trabajo.

Así que aquí les dejo con una solución salomónica (y espero que les resulte divertida) a este problema de las patentes de software. Lo que sigue es un e-mail de hace unos días convertido en post by popular demand (vamos, la persona que lo recibió así lo sugirió) y yo tan sólo necesitaba unos minutos para colgarlo:

A Google y a Apple los condenaba yo a *NO* poder licenciar patentes. Esto es: lo patentado por ti sólo para ti, lo que no hayas patentado tú, no lo puedes usar ni pagando todo el oro del mundo.

Como no soy tan sádico, los dejaba así sólo 12 meses. 12 meses sin poder vender un colín iban a estar. Y 1 año y un día después, como los presos, iban a pedir clemencia y la abolición del sistema de patentes.

A los más de 200 comentaristas de $su_sitio_web_preferido, por contra, los condenaba a cambiar sus iPhones por un Nokia 3210 (un gran teléfono para 1999) durante los mismos 12 meses.

Salomón es un aprendiz a mi lado xD

PD. No son paradojas, es hipocresía (por parte de las compañías). Por parte de los comentaristas, detecto la misma irreflexión que convierte a muchos usuarios de descargas en ladrones morales: realmente creen que las patentes son necesarias, pero no quieren pagarlas.

Lo cierto es que el Nokia 3210 era un grandísimo teléfono (NdT. aunque en 1999 no estuviera a la venta, son las cosas de escribir cosas en frío :D), pero ya usaba GSM… así que malamente se iba a librar de la matanza.

Para entender este post es muy recomendable echar un ojo a lo que hemos comentado al respecto de la guerra de patentes de software en el ámbito del mundo móvil:

También hablan de patentes, en formato breve pero divertido, Michel Godin y Bianka Hajdu.

¿Cloud computing sin software libre? Consulta pública

Parece que el gobierno español ha abierto una consulta pública (que descubrimos gracias a Derrotero) para recoger opiniones acerca del Cloud computing y de cara a favorecer su adopción e implantación entre las PyMEs.

Sería buena noticia si se hubieran acordado del software libre, pero no lo es porque entre los puntos que están considerando no se habla de software libre, y ya sabemos que «la nube» sin software libre es una trampa para usuarios y empresas, que acaban generándose dependencias respecto de (aún más) proveedores.

La consulta lleva arriba más de 2 días en el momento de escribir este post y cuenta pocas visitas, de lo cual deduzco que tampoco es que el gobierno se haya desvivido por publicitarla para recoger opiniones de verdad. Quizá es el momento de ir a la página de la consulta y dejar nuestra opinión: con dinero público sólo se deberían apoyar programas de apoyo que estén vinculados a software libre, y el cloud computing (especialmente este tipo de servicios, que apuntan a ese futuro en que el software libre no es suficiente) no puede ser una excepción.

Sin esfuerzo no hay paraíso

Hay ideas que tras días buscando una ventana, de repente hacen pop y, cuan protagonistas de encuentros en la tercera fase viendo aquel plateau en todas partes, no haces sino verlas refrendadas por donde quiera que vas leyendo. Una de esas ideas recurrentes es la de que ninguna victoria se consiguió sin luchar, ningún avance sin trabajar; de otra forma: ninguna libertad fue entregada, siempre hubo que conquistarla.

En esas andaba yo cuando leí la última entrega que Pseudópodo hizo de Program or be Programmed de Douglas Rushkoff, que aquí comentamos en su día y cuya charla en Bilbao nos resultó memorable. A mí su post me hizo acordarme del Wizard de instalación en modo «siguiente, siguiente, siguiente».

Más tarde, veo que en La Vigi reflexiona en formato breve sobre el peligro de dejarnos llevar por la facilidad de las herramientas, olvidando que necesitamos conocer los fundamentos para de verdad usar la herramienta en libertad, de lo contrario somos dependientes de ella.

A mí tanto una cosa como la otra me recuerdan eso que en inglés se dice muy breve y muy claro: no pain, no gain. La extensión de sistemas fáciles de usar, con interfaces sencillas, tiene sus ventajas. A menudo recordamos que es una de las mejoras que el software libre ha descuidado demasiado. Pero sucumbir a la tabletización a la que nos empujan los gigantes de Internet es una locura.

Se acerca agosto y muchos de quienes lean esto marcharán de vacaciones. Otros, por su cuenta, no tendrán vacaciones pero sí tiempo, ya que quizá no tengan empleo en este momento. Creo que es un gran momento para intentar ganar algo de autonomía con «las máquinas». En la web hay cada vez más webs que ofrecen cursos gratuitos de formación a distancia (Udacity, o los cursos de Coursera de los que hablamos en su día son sólo dos ejemplos) en los que uno puede aprender ciertas cosas, desde estadística a programación, básico de marketing o diseño de proyectos, y también cosas mucho más complejas. Con ejercicios que piden unos 20-30 minutos, y la gran mayoría disponibles sin abrir la cartera.

En el mundo que vivimos, o comprendes la naturaleza de tu entorno o estás a expensas de otros. En el caso concreto del software, o eres capaz de comprender un poco sus sesgos y su funcionamiento, o eres el software, lo descartable, lo sustituible. En un momento en que la creación de empleo está lejos, y cuando aparezca será (previsiblemente) lenta, hacer de nuestro día a día una excusa para seguir aprendiendo es una técnica más de supervivencia en libertad. Ustedes escogen a qué lado de la barrera se quieren situar pero, ya les digo, sin esfuerzo no hay paraíso.

¿Es posible ganar a quien fija las reglas del juego? Una historia de gigantes

En la última década se ha producido una enorme transformación de la industria del hardware, que ha tenido un reflejo en la industria del software. No es sólo que Internet se hiciera masiva, es que Apple ha subvertido el orden establecido mediante su proceso de integración vertical. Y ahí viene la cuestión: ¿es posible para Microsoft o Google superar la propuesta de Apple tan sólo imitándola?

Los analistas de Asymco apuntan a la necesidad de Microsoft de mimetizar cuanto antes a Apple. Esto, sin embargo, equivale a que Microsoft se convierta en competencia de sus socios, como bien remarca Antonio Ortiz. Windows 8 está cada vez más cerca, y los creyentes de religiones diferentes repiten el mantra (que llevo oyendo desde que salió XP) de que «Windows 8 será el último». No lo creo.

No obstante, con la inclusión de su propia «App Store» y el anuncio de su propio tablet (Surface) con Windows 8, parece que el sector de OEM socio tradicional de Microsoft comienza a ver las orejas al lobo:

  • Dell anuncia que vuelve a intentarlo con Ubuntu, esta vez sin presión de la comunidad de usuarios, aunque haya dudas razonables de que el enfoque sea correcto (de entrada, ¿serán capaces de dar soporte y el hardware soportará actualizaciones? En el pasado lo hicieron mal aquí.)
  • Valve anuncia que se abren a Linux y portarán algunos de sus juegos a este sistema.

La duda que nos queda es, ¿son excepción o anticipo de una nueva norma? Para Linux, me temo, todo esto llega una década demasiado tarde, cuando lo aspiracional está en otra parte.

Pero volviendo a la pregunta original (¿es posible ganar a quien fija las reglas del juego?), vemos que la respuesta no es baladí, pero quizá no sea tan complicada.

¿Cómo llega Apple a este proceso de integración? Por tradición (o por abnegación), Apple no contó con el entorno de fabricantes/socios que sí artículó Microsoft. Es por eso que terminan desarrollando un sistema en el que, a lo Juan Palomo, ellos hacen todo. Pero para que Microsoft imite este comportamiento ha de renunciar a su principal ventaja: la de que sus sistemas vengan preinstalados en millones de dispositivos. En el móvil, por cierto, es Google (otra empresa que siempre buscó tener su propio sistema autárquico) quien está desempeñando ese rol. Windows 8 aún no está a la venta y algunos de sus socios ya se remueven en la silla; alguien en Cupertino debe estar sonriendo.

Más allá de que el modelo Windows/Android de venir preinstalado seguramente no sea el más lucrativo por unidad vendida, dado su mayor volumen de ventas sí que es una opción más que valida.

La cuestión es si las empresas que intentan batir a Apple copiando sus pasos, aceptando jugar con el terreno y las condiciones que Apple estableció para sacar el mayor beneficio a sus propias limitaciones y rechazando inventar una solución diferente e innovadora, tienen opciones de superarlo. A día de hoy, creo que no, pese a que puedan arañar un poco de share: si dejas a otro escoger el terreno de juego, el arma, y las reglas, tus opciones de ganar son nulas.

Por supuesto, en el camino quedamos los usuarios que podremos elegir entre lo malo y lo peor: nos enfrentamos a la terrible situación de convivir con un único monopolio que no nos deje elegir qué hacemos, o con tres o cuatro monopolios más pequeños pero ideológicamente idénticos en los que el lock-in es tan terrible que una vez eliges un proveedor, tu situación no difiere en nada a la que tendrías si sólo hubiera una única opción.

El recién creado Departamento de Seguridad Nacional

Entre tanto recorte, está claro que el Estado se ve acosado por un ejemplo de manual del problema Principal-Agente (más sobre el problema principal-agente, PDF). Así, ante una situación económica límite (aunque no inaudita y desde luego no sin precedentes, miren el histórico de quiebras estatales y deleítense con el Estado que tiene la lista más larga de todas) en la que toda reforma reciente parece suficiente para evitar el extremo final que se vislumbra y de cuya magnitud ya se habla en todos los rincones del imperio, todo lo que se ocurre al gobierno del Estado es crear un Departamento de Seguridad Nacional. Lo primero que uno piensa es que se trata de un organismo especializado en la defensa del Estado frente (contra) los ciudadanos. Y digo yo, con sus luces y sus sombras, el Estado español con los instrumentos que ya poseía ha sido capaz de lidiar en el último medio siglo con amenazas de sobra conocidas por todos, ¿hace falta este nuevo organismo? Habrá que estar atentos a su evolución, habrá que estar alerta para que no se extralimite. Es imposible no pensar en otros instrumentos de nombre similar al servicio de otros Estados y en cómo han aprovechado todo lo que salía a su encuentro para acaparar poder y recursos (públicos) que luego se usan contra los ciudadanos (recuerden el desastre de seguridad y libertades que conocemos como las no fly lists). Como digo, habrá que estar atento… que de esto nos ha tenido que informar el BOE, que la transparecia más allá del imperativo legal está sobrevalorada.

El APIcalipsis de Twitter, las APIs corporativas y el final de la inocencia

Hace un mes publiqué un artículo en Mis Apis por tus Cookies, se titulaba Twitter y su APIcalipsis, muera la plataforma y viva el medio, en el que hablaba sobre la constante tendencia de Twitter hacia el endurecimiento de la relación que mantiene con el entorno de desarrolladores y usuarios.

Aunque suene exagerado, es una relación propía del Jobs más maniático (creo que queda bien expresado en ese artículo que enlazo arriba). En estas semanas, los artículos en esa línea se sucedieron, confirmándonos que lo que siempre hemos defendido (una red libre, interconectada de forma más abierta, más federada y menos centralizada) es cada vez una necesidad más urgente, un modo de construir nuestra vida, nuestras relaciones, más necesario y más saludable.

Recomiendo leer a este respecto tres post recientes sobre el tema: Mi mencionado artículo en Mis apis, Api cerrada, api abierta de Antonio Ortiz y Corporate APIs de Dave Winer (al que ya puse un puntero rápido en Ad Astra).

Creo que se acerca ese momento del final de la inocencia en el que multitud de desarrolladores construyen alegre sobre una infraestructura y una API controlada por otros. El escenario, sin embargo, merece una reflexión aparte: estamos muy lejos de que sea oro todo lo que reluce.

La (no) privacidad en el nuevo Skype

Comenzaba el pasado mes de mayo cuando comentamos en Ad Astra que Microsoft realizó cambios la topología de Skype para modificar su estructura de supernodos y tenerlos todos bajo su control.

En aquel momento, todo parecía estar centrado en la eficiencia de esos servidores dedicados enteramente por Microsoft (con menos nodos, la red de Skype parecía ser ahora capaz de albergar más usuarios). También nos hizo gracia que estos supernodos funcionasen con Linux, cuando Skype para Linux está sensiblemente desactualizado.

Sin embargo, la noticia parece ser más importante. En 2008, Skype afirmó que debido a su estructura no podía cumplir con la petición de «escucha» de las conversaciones de los usuarios. En 2009 Microsoft ya solicitó la patente (sic) la escucha de conversaciones VoIP bajo Skype, resuelta en 2011.

Los nuevos cambios introducidos por Microsoft habrían introducido esta opción, al estar diseñados los supernodos no sólo para actuar a modo de mapa de la red (indicando con quién conectar) sino para transferir el tráfico VoIP entre clientes. Habilitada esta capacidad, los cambios necesarios para registrar las conversaciones son mucho menores. En opinión de quienes han analizado el flujo de datos desde la aplicación, hay que «olvidarse del anonimato y la privacidad en el Skype de Microsoft».

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