Bocados de Actualidad (152º)

Y ahí viene otra vez la sección fija menos fija de la blogosfera, los Bocados de actualidad, esa colección de enlaces que no tuve tiempo (o ganas) de comentar en mayor profundidad en el blog, pero aún vale la pena leer. La ronda centésima quincuagésima segunda llega al ritmo tranquilo (y tranquilizante) de Brad Mehldau y, sin más demora, ahí les dejo con los enlaces.

  • ¿Esconde (bueno, esconder, esconde poco) el Batman de Nolan un discurso conservador y reaccionario? Una muy buena lectura de Diego Faraone en Denme celuloide
  • Pseudópodo sigue desglosando libros este año, Complexity de Melanie Mitchell tiene muy buena pinta.
  • Gonzalo Martin, pereza europea y radicalidad de pensamiento.
  • ¿Se avecina un split en el desarrollo de HTML5? Las dos entidades que colaboraban para sacarlo adelante escenifican sus diferencias. En I Programmer.
  • ¿Por qué ignora Google la especificación RSS? se pregunta Dave Winer
  • Bianka Hajdu y otro más en la saga de «dejen de llamar «digital» a todo»: alfabetización, sin apellidos.
  • ¿Qué cantidad de datos acumula una operadora de telefonía sobre sus usuarios? Muchos, esta pequeña animación lo ilustra a la perfección. Zeit
  • Michel Godin y la fiebre de plataformas en la Red.
  • Derrotero y un mandamiento recomendable: No temerás al código.
  • Iván Fanego y una sobre Zynga y «juegos sociales».
  • Aprovecho para rescatar un post de un servidor en Ad Astra Errans: Mentiras, malditas mentiras y libros en papel.
  • ¿Cómo evolucionó la red ferroviaria europea entre 1870 y el año 2000? En los breves de Quién vigila al vigilante.
  • Un post muy comentado esta semana: El efecto halo, por Bianka Hajdu
  • Luis Rull sobre el coste de oportunidad de un autónomo (y de una pequeña empresa).

Aunque ya ven que para sacar bocados soy cada vez más irregular, les recuerdo que dejo muchos más enlaces en mis marcadores públicos, y que voy comentando ideas en formato breve en Ad Astra Errans.

Innovación en sistemas operativos

«Hi ha massa ànsies de protagonisme aquí on no toca. Us imagineu que la interfície del cotxe (volant, pedals i palanca de canvi) canviés cada sis mesos o cada any?»

Pere Quintana, en sólo cinco líneas, sobre una interesante cuestión abierta por Winer

La pregunta tiene miga: no soy (ni de lejos) uno de los mayores detractores de Unity y Gnome 3 (ya dije que las versiones recientes me parecen buenas), y no he usado Mountain Lion, pero reconozco que es una innovación más decorativa que funcional: el sistema ya funcionaba. El argumento de Pere me gusta, claro que todo debe estar sujeto a discusión y cambio y mejora, pero me temo que el objeto de muchos cambios recientes en Ubuntu ha sido colocar la «experiencia Ubuntu» sobre el interés del usuario, para que éste se vea obligado a vivirla, sin poder esquivarla. En ese sentido, Canonical se está comportando como un Apple cualquiera.

7

Con esto de que agosto es el nuevo septiembre y no dejar para mañana lo que puedas hacer hoy, estamos teniendo en estas fechas algunas de las semanas más atareadas de los últimos tiempos. Tanto es así que se me pasó comentar, por primera vez (creo) el aniversario de este blog, que el pasado lunes cumplió siete añitos.

Este último año ha sido un año tremendo: hace un año les saludábamos desde Sin Dial Radio en Buenos Aires, desde entonces muchos cambios. El más importante sin duda el de levantar persiana con Cartograf, un paso al frente que nos ha brindado muchas satisfacciones, algunas de las cuales hemos compartido en el blog (y también en el de Cartograf, claro).

Me queda la cosa de que este año, con unas 150 anotaciones en lo que va de año (a lo que habría que sumar los posts que tenemos en Ad Astra), es posiblemente el año que más lejos he estado del blog; o quizá tan sólo me lo parece porque estas últimas semanas sí que me ha faltado más tiempo para dedicarme a él, sobre el que tanto me gusta volver porque tanto me ayuda a aclarar ideas.

En todo caso, como soy consciente de que muchos estarán de descanso, no doy más la brasa. Espero, eso sí, el año próximo celebrar un nuevo cumpleaños bloguero, y que ustedes sigan estando ahí. Así que sólo eso: 7 años de Versvs.

Crypto.cat, chat online, cifrado y software libre

Cryptocat es el programa de chat definitivo: funciona en el navegador (pero también tiene versiones para móvil, al menos para Android), usa cifrado AES-256 de un extremo a otro, tiene estética de 8-bits, un gatito con los ojos grandes hace de icono protagonista… y es software libre.

Dice Nadim Kobeissi (joven de 21 años que ha desarrollado el software, que descubrimos via Threat Level) que lo hizo para «aunar sus dos grandes pasiones: la criptografía y los gatos». Por sus gustos los conocerán y esto es, señores, un auténtico hijo de su tiempo, un nativo digital en toda regla :D

En una línea mucho menos divertida, sus aficiones (me temo que mucho más el cifrado que los gatos) le han llevado a formar parte de esa lista de personas que cada vez que entran en Estados Unidos son sometidos aún a más preguntas de las normales. Habiendo terminado de leer Little Brother de Cory Doctorow recientemente (un libro muy recomendable del que prometo hablar en otro momento) que todo lo que le haya caído a este joven sean interrogatorios casi parece poco (cualquier día lo meten en una no-fly list y le joden la vida, quiero decir), pero que existan personas capaces de hacer desarrollos como éste y liberarlos me devuelve el optimismo y me demuestra que que si ellos tienen todas las preguntas, nosotros tendremos todas las respuestas.

Acerca del final de la inocencia

Escribía hace apenas dos semanas agrupando varias ideas sobre APIs corporativas que «se acerca ese momento del final de la inocencia en el que multitud de desarrolladores construyen alegre sobre una infraestructura y una API controlada por otros». Hoy descubro que Dalton Cladwell (que fuera fundador de iMeem hace varios años) habla en estos términos en una carta abierta publicada en su blog: «he resuelto no escribir nunca más otra línea de código para «plataformas» podridas-hasta-el-corazón como Facebook y Twitter. Lección aprendida.» Las comillas en plataformas las puso él. Desde aquí hemos llamado siempre la atención sobre el proceso de recentralización y en especial sobre la reintermediación que suponen estos servicios; parece que no íbamos tan descaminados.

¿Hasta dónde puede llegar la protección (legal) de una marca? Oimplycs Games

Oimplycs Games

Como no toda la estupidez en torno a la propiedad intelectual reside en las (cada vez más estúpidas) patentes de software, vamos a hablar hoy de marcas y propiedad intelectual. Y es que parece que a los organizadores de los juegos olímpicos de Londres se les ha ido la mano con el celo que han dedicado a proteger su marca y los patrocinadores, dejando insatisfechos a multitud de profesionales y que ya tiene hasta protestas oficiales ante la confirmación por parte del gobierno británico de que la prohibición de usar la palabra-con-O en anuncios y publicidad de ningún tipo para quienes no hayan pasado por caja y pagado el peaje de ser patrocinador.

Podríamos argumentar que el «espíritu olímpico» es otra cosa, o que «los valores del deporte» son otra cosa. Pero no lo haremos porque el espíritu olímpico y los valores del deporte de élite nada tienen que ver con lo que responderíamos así a bote pronto si nos preguntan por ello en frío. Sucede que el espíritu olímpico va de nacionalismo puro y duro, y que los valores del deporte de élite son muy diferentes a lo que muchos creemos. Recordemos una cita de Rafael Reig que trajimos a estas páginas allá por 2008, en unas fechas parecidas a éstas.

[En la foto, la dislexia premeditada del escaparatista de una tienda londinense, necesaria para saltarse la prohibición. No me dirán que no es super 2.0 ;)]

Sobre la inutilidad de argumentar frente a partisanos

«This person set a precise test to determine whether I am impartial. When I showed clear evidence that I met the test, he ignored the test and evidence — a good demonstration of how fierce partisans use reason and evidence only as tools in the service of partisan or ideological conclusions which can be overturned by neither reason nor evidence.»

– Dan Gardner, en su blog

Ahora plántense y piensen, cuántas de estas conversaciones con final estúpido han tenido recientemente. El caso obvio es el de la política, donde los creyentes de uno y otro bando demuestran eso que Ortega denominó hemiplejía moral (en castizo, cerrazón mental), pero desgraciadamente pasa todo el tiempo en ámbitos muy diversos. La clave es evitar entrar a estas conversaciones con aquellos a los que ya tenemos calados y que sabemos que trollearán nuestros argumentos sean los que sean ignorando cualquier aval. El verdadero problema es: ¿cómo reconocemos a priori a un troll partisano (no piensen en política, abran su cerebro para dejar entrar al fútbol, o a Apple, o a Linux, que partisanos irracionales hay en todas partes) para evitar perder el tiempo y agotarnos en una discusión inútil?

Se agradecen respuestas, claro, por las vías habituales :)

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