Mañana se celebra el Firefox OS App Day, organizado gracias al esfuerzo de Mozilla y que en el mundo de habla hispana tendrá lugar simultáneamente en Buenos Aires, Bogotá, Madrid y Barcelona. Yo asistiré al de Madrid donde a buen seguro pasaremos un montón de horas de happy hacking con conocidos, entusiastas del software libre y buenos amigos como Rubén Martín y Juantomás, y alguno más que seguro estará por allí aunque aún no sepamos nada. Más allá de que sea un objetivo difícil dada la gran competencia y lo mucho que los grandes de Internet están empujando para atar al usuario a sus sistemas, la iniciativa de Firefox OS me parece interesantísima y necesaria. Y mañana vamos a darle otro empujoncito hacia arriba.
El ascenso del software libre con licencia permisiva
Ayer publicamos en Cartograf nuestrp primer informe de este 2013, una prospectiva sobre el estado del software libre en este 2013 que acabamos de arrancar, en forma de white paper bastante conciso.
Una de las conclusiones más relevantes del análisis tiene que ver con esta gráfica:

[Fuente: Extraído de Prospectiva del uso de licencias libres en proyectos de software 2013.]
Mientras en 2009 las licencias robustas triplicaban en uso a las permisivas, actualmente la situación está mucho más repartida. Y es que es fácil pensar en proyectos recientes liberados con licencia permisiva, mientras prácticamente todos los que vienen a la cabeza con licencia tipo GPL tienen ya unos añitos de tayectoria… El panorama es interesante y el informe, aún breve, tiene algunas conclusiones interesantes. Os animo a leerlo y difundirlo.
La búsqueda de otros bienes «comunables»
Si hay algo que hace que el software libre tenga vigencia, es el hecho de que la puesta en común del código fuente genera lo que en términos económicos podríamos definir como colaterales positivos a todas las partes. Al liberar software, generamos beneficio a nuestro entorno (más libertad, pero también ahorro económico). Podemos pensar que el ahorro económico es en contra de nuestra renta, pero el hecho de disponer de un entorno socialmente más saludable (más libertad) y con mayor capacidad de inversión (ahorro económico) genera a la larga mayor desarrollo para la sociedad y, si hay mercado y somos buenos en lo que hacemos, también para nosotros. Si comenzamos a sumar el hecho de que el que recibe el software libre puede construir sobre él y volver a liberar el resultado, el círculo virtuoso se demuestra imparable.
¿Por qué cuento todo esto ahora? Pues porque leo en Derrotero una reflexión que concluye así:
«es para ir más allá [del software libre] y aprender a detectar otros recursos potencialmente comunables.»
Se reflexiona al hilo de unas palabras de Jaron Rowan en El Diario hace ya unos meses. Rowan habla de Ostrom, como repiten casi todos desde que le dieron el Nobel, con la ligereza del que repite un meme. También habla de la expropiación de lo común en la era digital, usando la misma metáfora de la apropiación de las tierras comunales que aquí hemos usado tantas veces.
Sin embargo, no estoy convencido de que su argumento básico sea cierto. Su punto de partida es que la economía de lo libre no quiere ser economía, o no quiere ser modelo. Y yo creo que lo que se percibe como falta de modelo es, en realidad, ignorancia del modelo. E inmodestia para reconocer que, seguramente, nadie ha desarrollado un modelo general que explique cómo funcionan estas cosas; la solución fácil es decir no hay voluntad de ser economía, ni modelo, ni nada.
No tan rápido, vaquero. Antes de decir que no hay un modelo, haría falta la humildad y la constancia necesaria para estudiar a fondo todos los casos que han aflorado y ver qué tienen en común, o qué pautas evolutivas comunes podemos hallar. Pero claro, y ¿si al final concluímos que sí hay un modelo? Eso vendría a demostrar que la economía del procomún es, en efecto, economía, y habría un modelo para entender cómo se forman estas pequeñas comunidades que afloran con un proyecto económico viable bajo el brazo, y esto es algo que a Rowan parece causarle escozor. ¡Perversión, alguien planificará un modelo como éste, no será espontáneo será… una explotación económica!
Como si eso fuera malo pero, me pregunto, ¿no es precisamente eso lo que hemos hecho durante una década con el software libre? Explicar por activa y por pasiva que hay un modelo económico sostenible para las personas y comunidades que apuesten por el procomún, por el software libre y la cultura libres, y para las organizaciones que apuesten por estos mismos elementos. Y si respetan eso (las libertades, el procomún), no debería haber objeciones pues toda apuesta económica repercute en beneficio de todos (como mínimo, más procomún).
En ese sentido, para ir cerrando, la visión de Derrotero de buscar qué otras cosas responden a los mismos estímulos a los que responde el desarrollo de software libre es sencillamente fantástica: constructiva, frente a la visión cómoda (casi destructiva, «no es esto, no es lo otro») de Rowan.
Idiotas
«Antes de que te diagnostiques a tí mismo con depresión o baja autoestima, primero asegúrate de no estar rodeado de idiotas.»
– William Gibson
Aquí la vacuna de Gibson contra los que van por ahí con el gatillo fácil diagnosticando males…
Bocados de Actualidad (156º)
Para el domingo, ¿qué mejor que una buena ración de enlaces? Eso es lo que tenemos en la centésima quicuagésima sexta ronda de los Bocados, esa colección de enlaces que no tuve tiempo (o ganas) de comentar durante la semana. En esta ocasión, primera ronda del año, nos llegan al ritmo de los Yeah Yeah Yeahs y… no me alargo mucho más, les dejo con los enlaces.
- Guerras Posmodernas y uno de esos casos en los que se toman ideas sin citar las fuentes. El peer review genera monstruos, su ausencia en textos pretendidamente académicos genera aún más monstruos.
- Arnau Fuentes y software libre, usuarios libres.
- Gonzalo Martín y Telemadrid como esperpento.
- Cómo el grupo de software libre de la UPM contribuye a la interfaz gráfica de Octave (software libre compatible con Matlab). Presentación en slideshare.
- La agencia más sancionada por vuinerar la LOPD gana un concurso para la AEPD. Crónica de una decisión chanante por Samuel Parra.
- GigaOM y Facebook desarrollando chat por voz-ip y rompiendo alianzas con Voxer. Una y otra vez la debilidad de centrar tu viabilidad sobre la infraestructura de otro.
- Bianka Hajdu y una regla básica: sumar personas a un equipo de desarrollo de software porque el proyecto va con retraso… únicamente aumenta ese retraso.
- Esta semana Facebook presentó su busqueda segmentada. Las oportunidades de que esto genere cierto malestar cuando comencemos a vernos reflejados en búsquedas que no nos esperamos son grandes. Todo el mundo habla de ello, os dejo dos enlaces. Ars Technica y Error 500.
- De un servidor al hilo de comentarios que son verdaderamente largos y amplían el marco de debate: Quizá deberías escribir un post en tu blog.
Esto es todo por hoy, recuerden que dejo más enlaces en mis marcadores y algunos otros también en twitter. Por hoy, esto es todo, les dejo con Turn Into y los Yeah Yeah Yeahs de Karen O.
Selfstarter, CMS libre para webs de crowdfunding… pero la parte chunga es construir la red
Descubro gracias a Antonio la existencia de Selfstarter, un CMS libre (con licencia MIT) que nos permite levantar un sitio de crowd funding al estilo Kickstarter. No es poco, y está pero que muy bien que haya este tipo de software libre para encauzar la financiación colectiva, pero me temo que lo más difícil en este caso no es armar la parte técnica, lo más difícil es la parte humana: construir, alimentar y sostener una red de personas viva, nutrida… y con usuarios en abundancia que le confieran escala para poder hacer realidad la financiación de proyectos de «larga cola» (uy, he dicho larga cola) y darle diversidad. Es en esta gestión de lo humano donde se decide si el proyecto tendrá más o menos éxito. Con todas sus cosas, es ahí donde Goteo (que apareció después que otros sitios similares en español) se llevó muy bien el gato al agua.
Servidores en la nube, yo cuantificado y la ética del software libre
Hay algo profundamente roto en el modo en que se está enfocando la nueva generación de aplicaciones para Internet, en el modo en que se ignora deliberadamente la posibilidad de interconexión directa entre nuestros sistemas, sin pasar por un servidor externo. En este caso, como en todos, el diseño no es inocente y obedece a una idea: la idea (comentada en estas páginas tantas veces) de que son los datos la soga con la que habrá que atar corto a los usuarios. Y hay una guerra no declarada, pero latente, por poseer los datos de los usuarios.
El otro día leía una frase interesante:
«Servers no longer serve, they possess. We should call them possessors.»
En estos tiempos en que todos hablan de software como servicio y computación en nube, es obvio que los servidores intentan no servir tanto y poseer más. Sobre todo nuestros datos, ya que generarnos ese lock-in es la forma más fácil de conseguir que paguemos recurrentemente.
Es el aspecto que menos me gusta del yo-cuantificado: los diseños del herramientas de este tipo no se hacen desde el punto de vista del modelo de negocio que afronta el software libre (empoderador y liberador), sino desde el punto de vista de la industria del software convencional: atar al usuario por el código del software y por la gestión de sus datos, cuantos más y más íntimos mejor. Es una catástrofe que genera una bomba de relojería de algo que, en principio, parece buena idea. Y con la empresa cuantificada sucede lo mismo: desde Cartograf estamos desarrollando planes de empresa cuantificada desde la óptica del software libre y la ética hacker: empoderadora, autónoma, liberadora.
Yo quiero que los servidores vuelvan a ser servidores.