La respuesta ante este descubrimiento vino de parte de la Fundación para las Fronteras Electrónicas, que interpuso una demanda contra esta agencia. Hace unos meses, con la victoria demócrata, se pensó que esta demanda iba a ser tramitada (porque los demócratas querrían hacer sangre política de ello y porque los republicanos querrían distraer la atención de los medios de la guerra de irak).
Pues ahora sabemos que el Fiscal general de los EEUU, Alberto Gonsales, ha anunciado que las escuchas de la NSA serán ahora supervisadas por un juzgado, en un intento de calmar a la opinión pública (sin mucho éxito) y frenar las críticas por las violaciones del derecho a la privacidad de las comunicaciones.
La EFF ya ha comunicado que no cree que este cambio afecte en nada a su demanda, que sigue adelante.