Suscríbete: RSS Feed

Politica (Fuera)



La calidad de la democracia

«La propuesta de encarcelar a la gente durante seis semanas sin juicio previo, en lugar de cuatro, no nos refiere a otra cosa que a la calidad de nuestra democracia y al valor acumulado de la cultura británica. Se refiere a nuestra sociedad libre y al ejemplo que una vez esperábamos ser para el mundo. Se refiere a recordar que los derechos humanos son comprados y mantenidos con privación, riesgos y autocontrol.»

- Henry Porter, The future of democracy hangs on the 42-day debate

Lean la columna completa de Henry Porter, es buenísima. Sobre el mismo tema también habló Timothy Garton Ash. Sobre un punto de vista parecido hablamos aquí cuando hablamos de cómo los europeos pierden la ocasión de defender sus propias democracias cuando no exigen a sus gobiernos que las defiendan también en otras partes del mundo.

Por cierto, que las 6 semanas son para ciudadanos de la unión europea, porque a los inmigrantes se les encerrará entre 6 y 18 meses por los mismos (e inexistentes) motivos. Hoy se vota la directiva de la vergüenza, que también deja por los suelos nuestra democracia.

Todos hablamos de lo mismo: el auge del totalitarismo en occidente y el futuro de la libertad.



Alemania y Suecia tramitan la espía de las comunicaciones de sus ciudadanos

Ha sido una semana muy movidita en esta Europa bienpensante. Mientras los ministros de exteriores aprobaban la xenófoba directiva antiinmigración para reducir los derechos de los ciudadanos extracomunitarios y continuar desaprovechando oportunidades, el frente legal en la lucha por los derechos y libertades de los ciudadanos intracomunitarios también ha avanzado; y también en contra de nuestros derechos.

Esta semana, tanto Alemania como Suecia han movido hilos para espiar las comunicaciones de sus ciudadanos (Correo-e, navegación por internet en general, e incluso registros domiciliarios). Nos lo contó The Register (Alemania, Suecia).

Por supuesto todo ello para luchar contra el terrorismo y por nuestra seguridad. Como siempre, palabras mayores. Ya sabéis que malvados terroristas aspiran a destruir nuestras democracias y para evitar que eso suceda hay que ceder continuamente derechos y libertades. Paradoja a la vista: para que un grupo de terroristas no debilite nuestra democracia hay que debilitar la democracia. Nuestros políticos nos dicen que hay que hacer exactamente lo que los terroristas quieren. Peor aún, no lo dicen pero eso es exactamente lo que están haciendo. Supongo que la sociedad digital libre no necesita partidos políticos (por supuesto siempre se necesitarán políticos, pero quizá las viejas estructuras leninianas ya no tienen sentido) y por eso la rechazan.

Sé muy poco sobre Suecia pero he seguido algo más la situación germana. Allí la sociedad de control ha avanzado mucho desde que Merkel es canciller (1, 2, 3). Alemania ya traspuso a su legislación la directiva europea sobre retención de datos, igual que sucedió en España.

Por supuesto, ya hemos hablado del hecho de que todas las decisiones políticas importantes y trascendentes para nuestros derechos provengan de instituciones a las que no votamos. Si no lo recuerdan pueden seguir la pista por aquí: Consenso de Washington.

Por último resulta evidente que esta semana han sido Suecia y Alemania, pero mañana podría ser España. Y uno nunca sabe cuándo la privacidad le va a salvar la vida, por eso hay que oponerse.



La ID Card británica y las tácticas del miedo

¿Qué excusa usarías para introducir un DNI a una población que lo rechaza?
Bueno, para hacerlo bien recurriríamos al poder de las pesadillas y al teatro de seguridad. Fácil, ¿verdad? Previsible.

¿Por dónde empezarías?
Tras decir que es por su seguridad y mencionar palabras clave como «armas de destrucción masiva» y «terrorismo», comenzaría obligando a lo que serían denominados «grupos de riesgo», aunque estos grupos no se puedan definir frente a un riesgo que no se conoce en absoluto y que podría (de hecho) ser completamente ficticio. Uno de estos grupos podrían ser trabajadores de aeropuertos, ya sabemos que no embarcan ni nada de eso. Pero bueno, están por allí, como los gorriones y las tórtolas que asusta el halconero.

Pero, ¿alguien ha dicho esto o te lo estás inventado, versvsito?
Según David Davis (tory), todo este plan está explicado en unos papeles del gobierno (laborista) que han ido a caer en manos de su partido (TheReg [en]). Otra opción que plantean es posponerlo hasta después de las olimpiadas de 2012 o aplicarlo sólo a personal estratégico, pero usar estos carnets de identidad precisamente en un aeropuerto lleno de gente que, por tanto, no estarán identificados con ese nuevo sistema le resta tanta fuerza a la medida que la deja reducida, una vez más, a puro teatro.

Y qué pesados todos con el DNI, ¿cuál es el problema del DNI?
Pues que se puede vivir sin él y sin la obligación legal de llevarlo encima todo el tiempo, aunque no nos lo parezca. Lo que sucede es que lleva con nosotros «toda la vida» (en realidad no lleva tanto tiempo, sino tan sólo desde 1944, el DNI nº1 fue para el dictador que lo impuso para proteger a los españoles de bien, pero yo la mayoría nacimos mucho después) que lo hemos interiorizado y hemos desarrollado tolerancia al mismo.



Inglaterra se apunta a las desconexiones de la Ley Sarkozy

Ya dijimos en su día que la propuesta de Sarkozy de desconectar a los ciudadanos que descarguen música daría mucho que hablar y que corríamos el riesgo de que se extendiera por Europa.

Por ahora, Inglaterra anuncia que medita copiar ese modelo y desconectar a los usuarios que compartan archivos (20m). La ley Sarkozy se extiende por Europa. Y seguro que alguna comisaria europea está sonriendo.

¿Cosas malas que veo en esto?

  • Por una vez me gustaría no llevar razón y equivocarme. Pero creo que no será así y que intentarán extender este modelo por toda Europa (también aquí) antes de que acabe 2008.
  • Estamos en elecciones y creo que ni esa jauría de lobos que es el artisteo nacional van a conseguir que los grupos políticos planteen esas medidas en plena campaña. Pero el 10 de marzo, echaos a temblar (lo dejo escrito para que conste y surta efecto donde proceda).
  • Que los «periodistas» (esos cuya boca se llena de «profesionalismo» cuando hablan de los aficionados blogueros) no sean capaces de matizar que lo que es ilegal en Reino Unido no lo es en este país, no tiene precio: ese titular de 20minutos es ofensivo y desinforma. Para que luego presuman de título oficial de periodista. Pero claro, es lo que tienen el credencialismo y las mafias gremiales que creíamos extintas en el S. XIV.

A ver quién le pone el cascabel al gato, hay que salir a la calle cuanto antes.

Actualización (un rato despué): veo en mi lector de feeds que la vigi también lo comenta (por cierto, la vigi está haciendo un seguimiento interesante del evento de telefonía móvil de barcelona.

Actualización (13 de febrero de 2008): Mercè Molist apunta a que la noticia ha sido un bug mal interpretado y que, de momento, el gobierno británico no se plantea esto. Habrá que estar atentos, en cualquier caso.



Stop Blair, una campaña de rechazo

Tony Blair fue para Reino Unido un presidente infame. Comprometió a su país en una guerra injusta de la que aún no han salido y convirtió al Reino Unido en la sociedad más vigilada del mundo, avanzadilla de la sociedad de control que nos quieren imponer.

Desde que dejara su cargo, se ha venido rumoreando que era una «falsa dimisión», algo que ahora que se habla de él como futuro primer presidente de la Unión Europea una vez modificado el actual sistema de rotación presidencial está más claro.

Y Stop Blair es precisamente una campaña contra esa última posibilidad: Una campaña de recogida de firmas de ciudadanos europeos de todas partes para conseguir que Blair no sea elegido presidente sin nuestro consentimiento.

Por supuesto, el principal problema no es que elijan a Blair, sino que sea el que sea no nos dejarán elegirlo. Así funciona esta gran Europa bienpensante que va más que escasita de calidad democrática. El caso de Blair es tan sólo uno que nos molesta especialmente a los que nos preocupamos por la privacidad, por el modo en que ha extendido la vigilancia masiva durante su mandato en UK.

*** La web de la campaña: http://www.stopblair.eu/



Condenado a muerte por defender la igualdad de la mujer

Hechos.

  1. Sayed Pervez Kambaksh es un estudiante de periodismo de Afganistán. Un buen día decide informarse sobre los derechos de la mujer, descarga y difunde información que denuncia la situación oprimida de la mujer bajo regímenes islámicos.
  2. El gobierno afgano descubre quién lo ha bajado y difundido.
  3. Una Sharia (tribunal islámico) lo juzga sin que se le permita defensa legal y lo condena a muerte.

Sucedió en octubre de 2007, aunque yo lo acabo de ver; nos lo cuentan en Wired.

The Independent lanzó una petición de recogida de firmas de ámbito internacional para instar la mediación del ministerio británico de exteriores y conseguir detener esta ejecución.



Oceanía siempre ha estado en guerra con Eurasia

En Reino Unido la guerra contra el terror ha terminado. Las palabras «guerra contra el terror» (Nota: «war on terror» en el original) dejarán de ser utilizadas por el gobierno para describir los ataques que tengan lugar en terreno británico (y sobre todo las respuestas, supongo). (Daily Mail via Schneier).

Ahora dicen que «los "terroristas" nunca fueron soldados luchando una guerra, sino unos fanáticos lunáticos, poseídos por un "culto a la muerte" carente de objetivos», y que sus victímas (como las del 7-J en Londres) «no son víctimas de guerra» sino víctimas de un fanático cualquiera.

Es fantástico, porque ahora resulta que la guerra no era tal, sino retórica. Por eso le ponen fin simplemente cambiando el nombre con el que se referirán a ella. Pero claro, las medidas de excepción aprobadas en tiempos de guerra se quedan. O ¿quizá es que ahora están en guerra contra el culto a la muerte? ¿Reino Unido siempre ha estado en guerra contra el culto a la muerte? Dios, qué complicado entenderlos...

*** La realidad a veces no supera a la ficción, tan sólo la iguala.

Distribuir contenido